No consigo la estabilidad que tanto deseo. Trato por todos los medios de buscar paz y armonía en mi mente, cuerpo y alma para poder pensar mejor. Siento que el tiempo me sigue en una persecución que parece una batalla perdida.
Tantos sueños, tantos anhelos y deseos y ninguna certidumbre de conseguirlo. La presurosa vida del ahora no me deja vislumbrar un mañana apacible y de bonanza.
Tengo miedo de caer o ceder ante las circunstancias. Tengo miedo de quedarme a la orilla, sin apenas haber comenzado a surcar los océanos de la vida. No ha bien comenzado la batalla y siento el temor de no poder completar el duelo.
No encuentro esa buena noticia que tanto deseo, no veo los resultados por los que he trabajado y no tengo los medios de brindar seguridad ni siquiera a mí mismo.
Cómo seguir fingiendo y pretendiendo seguridad y confianza cuando día a día merma mi ánimo.
Siento que estoy pagando errores de mi vida. No sólo esta sino pasadas. SI siquiera podría decir que soy libre, que hago lo que quiero y que tengo lo que necesito, porque no sería sino una que mentira que buscaría justificar mi crónica tristeza.
Siento que mi alma llora y que mi mente poco a poco pierde vuelo. Mi valor hace esfuerzos sobrehumanos para no perderse en el abismo de la soledad que comienzo a sentir. Una soledad que busco en parte a causa de mi mismo, del vergonzoso aspecto moral que siento en este momento.
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